Mundo fantasma

La poeta Mónica Doña lanza su último y brillante trabajo «Mundo fantasma». Una reflexión introspectiva sobre el mundo en el que vivimos, publicada por la editorial Juancaballos en su sección de Poesía.

La poeta Mónica Doña, afincada desde hace años en Granada, saca a la luz su reciente libro: Mundo fantasma. Publicado por la editorial Juancaballos en su sección de Poesía. La autora no había publicado en solitario desde que en el año 2017 quedara finalista del Premio Andalucía de la Crítica con ¿Quién teme a Telma & Louise?

Fiel a su necesidad de cambiar de registros, Mónica plantea en Mundo fantasma una pregunta fundamental y de rabiosa actualidad: ¿en qué mundo vivimos? Y lo hace desde una mirada interior, observándose a sí misma como catalizadora de la realidad del mundo que observa y vive. Para proyectarlo de nuevo, para intentar aprehenderlo y expresarlo con la belleza, la sencillez y la honestidad que caracteriza su lenguaje.

«Hice un trabajo de introspección tan intenso que, para descansar de esa excesiva hondura, que es peligrosa, me ponía a escribir haikus. Algo que me resulta muy gratificante y que me da mucha paz», confiesa Mónica al revelar el proceso creativo de Mundo fantasma. En los poemas agrupados bajo el título de Mal tiempo, o La soledad de los pronombres se manifiesta este proceso de honda introspección. Sin embargo, hay en él una permanente contención que le permite a Doña huir del desgarro, porque «esto para mí es respetar a los lectores», afirma.

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Componente sociopolítico

El contundente titulo, Mundo fantasma, le llegó a través de la lectura de los libros de quien fue su maestro y referente más importante: Juan Carlos Rodríguez (1944-2016). Una de las figuras más relevantes de la teoría literaria española y universal. Las reflexiones de la autora sobre algunas de sus obras le proporcionó el punto de arranque. No en vano, suya es la primera frase que aparece en el libro: El «fantasma» que de hecho recorre Europa —y el mundo— es la realidad del capitalismo neoliberal y sus expectativas plenas de desolación y ruina (…) Se ven los efectos pero no las causas (…) Las causas se vuelven invisibles… Es el miedo a lo que no se ve.

En Mundo fantasma hay un evidente contenido sociopolítico. Porque la reflexión sobre el mundo en el que vivimos lleva inexorablemente a su autora a plantear estas cuestiones. Para ella la máxima del disparate está contenida en la famosa frase de Margaret Thatcher: «la economía es apenas el método, se trata de llegar al alma y al corazón». «¿Acaso podemos afirmar que somos libres, o más bien unas marionetas a las que nos dirigen la vida?» se pregunta Mónica Doña. De ahí la visión de soledad y desamor que desprenden los poemas de la sección Palabras cansadas. Porque «vivimos en la sociedad del cansancio, porque estamos como idiotizados, con el miedo metido en el cuerpo —explica Doña—. Esta sociedad te dice que si has fracasado, si estás solo, tú tienes la culpa».

Utopías y distopías

El sentimiento de soledad que recorre Mundo fantasma se pone de manifiesto también en la necesidad actual de viajar y en el concepto moderno del viaje. Porque «hemos perdido nuestro lugar en el mundo, hemos perdido la raíz que nos unía, que nos daba identidad de comunidad», afirma Mónica Doña. Por eso, el viaje, según su mirada, se convierte en una búsqueda solitaria, ciega y utópica, que transita a menudo por lugares que son de paso, lugares a los que no pertenecemos. Una autopista, el aeropuerto, el centro comercial, una habitación de hotel…, son lugares despojados de identidad, los «no-lugares» de los que habla el antropólogo Marc Augé.

La pérdida de identidad empuja a esta sociedad actual, a sus poderes políticos y fácticos a despreciar la Tierra y a buscar otros mundos interestelares. Lugares nuevos e ideales que acaban convirtiéndose, sin embargo, en una distopía, en el reflejo de sus propias pesadillas futuristas. Y como ejemplo el planeta ficticio Solaris que recrea la película del mismo nombre. Todo ello porque «cuando uno está solo se inventa fantasmas, aparecen monstruos», avisa Mónica Doña. Por algo, apostilla, «al siglo XXI se le empieza a llamar el siglo de los solitarios».

Sin embargo, y a pesar de la clara mirada social que desprende Mundo fantasma, la autora huye de todo contenido panfletario y de la etiqueta de «poeta social» que considera reduccionista y contraria al espíritu ecléctico que la caracteriza.

Mónica Doña en la iglesia de San Lorenzo de Úbeda junto a la también poeta Ángeles Mora

¿Quién es Mónica?

En el poema ¿Quién es Mónica? de su libro, la autora introduce la inevitable problemática del yo, el hecho de ser varios «yos» sucesivos, como afirmaba Juan Ramón Jiménez, y lo hace desde un enfoque intimista. «Soy, en cierto sentido, un ser fragmentado y fragmentario y, según las circunstancias, soy una o soy otra, todas esas Mónicas están ahí para bien o para mal», reconoce la autora.

Mónica Doña dejó de interpretar y componer canciones con el cambio de siglo. Se quedó prendada de la fuerza y la armonía de las palabras, y ya solo quiso escribir poesía aunque tuviese que empezar de cero. Tuvo suerte, porque pudo relacionarse en Granada con muchos de los grandes poetas de la actualidad, que la alentaron y guiaron en su camino de formación. En una ocasión le pidieron a Mónica escribir cincuenta sonetos como ejercicio, cuando los entregó le dijeron: «bien, muy bien, ahora los tiras, pero ya sabes hacer sonetos», cuenta la autora como anécdota.

Poemarios

Su primer poemario llegó en el año 2000 con Nueve lunas y con mucho miedo, como reconoce la autora. Se publicó en Cuadernos del Vigía. Aparecen también poemas suyos en las revistas Letra Clara y El erizo abierto de Granada. En el año 2002 participa en el VII Encuentro Internacional de Mujeres Poetas, y es incluida en el libro Palabras Cruzadas, así como en el diccionario-antología Plumas Femeninas en la Literatura de Granada de Amelina Correa.

Pero es en el año 2010, con su segundo poemario, La cuadratura del plato, que consigue, por unanimidad, el X Premio de Poesía Vicente Núñez de la Diputación de Córdoba, por la ironía y frescura de su lenguaje. Un libro que focaliza la mirada en los objetos cotidianos del hogar, aquellos que hablan de nosotros.

Más adelate, en 2014, saca a la luz su tercer libro de poesía Adiós al mañana, que gira en torno al mundo de la infancia, y donde la autora se pregunta: ¿qué queda en mí de la niña que fui? Un año más tarde es incluida en la antología Todo es poesía en Granada y también es seleccionada para participar en el proyecto de la UNESCO Multipoetry Cracovia.

En 2017 aparece uno de sus libros más destacados: Quién teme a Telma & Louise, finalista del Premio Andalucía de la Crítica. Una road movie poética que investiga sobre los resortes de la feminidad y que le dio a su autora difusión a nivel nacional. En 2018 participa en la obra colectiva Caballo del alba. Voces de Granada para Federico, así como en el libro-disco La caja de música de Erik Satie con la publicación de cinco relatos. La Universidad de Salamanca la invita también, en 2019, a formar parte de la obra coral De la intimidad. Antología en Homenaje a Teresa de Jesús.

En la actualidad

En el presente año 2020, Mónica Doña es una de las voces elegidas por el Canal UNED para su novedoso y original proyecto Antología Audiovisual. Poetas actuales en sus propias voces, que recoge un elenco de las mejores voces de la poesía actual escrita por mujeres. Por último, en las postrimerías de este mismo año, lanza su último trabajo Mundo fantasma con la editorial Juancaballos. Editorial que pertenece a la Fundación Huerta de san Antonio (FHsA), responsable de la rehabilitación de la iglesia de San Lorenzo de Úbeda (Jaén).

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