Los huesos de San Lorenzo

El análisis antropológico de los huesos de San Lorenzo, hallados durante los trabajos arqueológicos en el templo, ha proporcionado interesante información sobre el modo de vida de los habitantes que poblaron dicha parroquia en el medievo.

Los doctorandos en biomedicina Enrique Estévez Campo y Claudia López-Morago, antropólogos físicos de la Universidad de Granada, han llevado a cabo un pormenorizado estudio de los huesos hallados en San Lorenzo. Una tarea que les ha mantenido ocupados varios meses y a la que se han entregado de forma desinteresada y altruista.

Antropólogos de la Universidad de Granada en la iglesia de San Lorenzo de Úbeda

Las excavaciones arqueológicas que tuvieron lugar en la iglesia de San Lorenzo durante el año 2014, bajo la dirección de Encarnación Gómez de Toro, aportaron información muy relevante sobre los procesos y etapas constructivas del templo. Se hallaron numerosos fragmentos de cerámica y diversos objetos de interés. Pero, sobre todo, multitud de restos óseos, pertenecientes a la gran cantidad de enterramientos realizados en el interior del inmueble en siglos pasados.

Varios tipos de enterramientos

Del estudio arqueológico, promovido por la Fundación Huerta de san Antonio (FHsA), se ha derivado la catalogación de varios tipos de inhumaciones. Las más antiguas, talladas en la base geológica sobre la que se asienta el edificio, datan de finales del siglo XIII. Enterramientos similares los encontramos, por ejemplo, en la iglesia abacial de Alcalá la Real, en Jaén. Las criptas más actuales excavadas en San Lorenzo se efectúan a principios del siglo XIX. Se trata de las últimas construcciones funerarias realizadas en su interior. Ya que el actual cementerio de San Ginés de Úbeda no comienza a estar operativo hasta la mitad de dicho siglo. Antes de la aparición del camposanto, tal y como lo entendemos en la actualidad, los muertos eran sepultados en el interior de sus parroquias correspondientes o junto a ellas.

En el caso de la iglesia de San Lorenzo, como corroboran los trabajos arqueológicos realizados, hubo un alto índice de inhumaciones que provocó una acuciante falta de espacio. La construcción de grandes criptas en las capillas funerarias obligó a remover los restos humanos de un lado para otro. Por tal motivo los huesos de San Lorenzo se hallaron en su mayoría muy fragmentados y desarticulados, los cráneos mezclados con el resto de huesos, apilados en grandes osarios o esparcidos por el subsuelo.

Examen de más de seiscientas piezas óseas

El estudio de los investigadores de la Universidad de Granada, especializados en antropología física y forense, se ha centrado en el análisis de una selección de aquellos restos humanos que se encontraban en óptimo estado. Ya que la mayoría presentaba alteraciones a causa de la humedad. El muestreo abarca el examen patológico de más de trescientas piezas óseas, previamente clasificadas en función del sexo y la edad. Entre ellas se encuentran sesenta y cinco cráneos.

Mortandad infantil, enfermedades degenerativas y patologías dentales

De este interesante trabajo sobre los huesos de San Lornzo se desprende la existencia de una equilibrada relación entre el número de hombres y mujeres. Así como una elevada mortandad infantil, comprendida entre los 0 y los 6 años de edad. El riesgo de muerte para los recién nacidos en el medievo es muy elevado. El 50% de ellos apenas supera el primer año de vida. Y el 85% fallece antes de la adolescencia debido al padecimiento de infecciones y enfermedades contagiosas. En la cata arqueológica realizada en la capilla gótica de San Ildefonso, junto al altar mayor de la iglesia de San Lorenzo, se localizaron numerosos enterramientos infantiles. Incluso de «nonatos», inhumados por lo general en ataúdes de madera y envueltos en sudarios de tela.

Del trabajo de investigación de los antropólogos se desprende, así mismo, un elevado número de enfermedades degenerativas. Como es la artrosis en las vértebras y en el hueso sacro, además de la formación de nódulos de Schmorl y de hernias discales. Esto, junto con la constatación de fehacientes marcas de estrés o deformaciones en húmeros, cúbitos y radios, demuestra que la población estaba sometida a duras jornadas laborales que requerían el uso de bastante fuerza en brazos y antebrazos, así como frecuentes movimientos de flexión. Estas actividades pueden estar asociadas con el trabajo agrícola desarrollado en las huertas colindantes al barrio de San Lorenzo, o con el de las numerosas tenerías emplazadas, igualmente, en sus proximidades.

Las patologías dentales, como el sarro, la piorrea, las caries en molares, o el desgaste dental, entre otras, hablan de la secular falta de higiene, de una deficiencia en la nutrición infantil, y de una dieta en la que son frecuentes los productos cárnicos.

El esqueleto nº2.406

Aunque la mayor parte de los enterramientos aparecen muy alterados, se han hallado algunos esqueletos completos, en buen estado de conservación y dispuestos en ataúdes individuales. Es el caso del individuo nº 2.406.

Esqueleto-excavaciones iglesia de San Lorenzo de ÚbedaEl esqueleto pertenece a una mujer madura que debió ostentar una desahogada posición social y económica. Ya que se la localizó junto al altar mayor, uno de los lugares más cotizados para los enterramientos. Además, tan solo presentaba una leve artrosis en las vértebras, y su dentadura aparecía prácticamente completa. Con el examen antropológico se pudo comprobar que había tenido hijos. Así como la presencia de un material brillante en los huesos, posiblemente restos del rico sudario con el que fue sepultada.

El ataúd que contenía a este individuo nº 2.406 es una prueba más de la alta posición social que debió ostentar. Se trata de una caja de madera de pino, decorada con hileras de tachuelas remachadas en cobre. La caja también estaba rematada con clavos, y disponía de cerradura y de asas metálicas en los laterales para su transporte.

Sífilis y muertes violentas

En el estudio antropológico de los huesos de San Lorenzo se registran, de forma aislada, otras patologías y enfermedades que también afectaron a su antigua población. Tal es el caso de la sífilis, que en la Edad Media causó estragos semejantes a los de la peste negra. Los tumores benignos del hueso, osteomas, también son frecuentes, sobre todo en el cráneo. La anquilosis, que va menguando el movimiento de las articulaciones, y el raquitismo, fruto de las frecuentes carencias de vitaminas en la infancia, son otras de las dolencias detectadas.

Sin embargo, no todas las causas del fallecimiento fueron provocadas por la enfermedad. En el muestreo realizado por los facultativos de la Universidad de Granada aparecen varios casos de contusiones y muertes violentas. Uno de ellos presenta soldaduras en todas las costillas de su lado derecho y en parte del izquierdo. Muestra de haber recibido un fuerte golpe, que no podremos determinar si fue a causa de un accidente o de una tremenda paliza. De la misma manera, al menos dos cráneos analizados presentan claros cortes perimortem, con diversas trayectorias. Fueron realizados con un arma blanca y, si lugar a dudas, ocasionaron la muerte de estos individuos del sexo masculino. Las causas del mortal desenlace tampoco llegaremos a saberlas nunca.

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