Historia

La iglesia de San Lorenzo se alza sobre la misma muralla almohade que circunvala el casco histórico de la ciudad de Úbeda, declarada Patrimonio Mundial por la Unesco en 2003. Los trabajos arqueológicos llevados a cabo han desvelado que sus cimientos más antiguos son del siglo XIII. Poco tiempo después de ser conquistada la ciudad a los andalusíes, en 1234, debió de comenzar a construirse un humilde templo románico del que se conservan algunos elementos estructurales.

En los siglos siguientes, XIV y XV, la construcción adquiere la fisonomía propia del gótico, adornándose las capillas con arcos apuntados y la techumbre con un bello artesonado mudéjar, hoy desaparecido. Sin embargo, su verdadera época de esplendor tiene lugar en el Renacimiento, que es vivido con gran intensidad en la ciudad de Úbeda. Durante este periodo, el templo es sometido a una profunda reforma, que le va a dar su apariencia monumental y definitiva. No obstante, seguirá siendo objeto de continuos arreglos, que se van a realizar según los cánones artísticos del momento. Así, en el siglo XVIII, el altar mayor se cubrirá con una gran cúpula barroca, mientras que la nave central lo hace con una falsa bóveda encamonada.

El declive de San Lorenzo comienza a principios el siglo XIX, cuando deja de ser parroquia y pasa a depender de la colegial de Santa María, el principal templo de la ciudad. Se ve sometida, entonces, a un lento y continuo desvalijamiento que termina con el cierre definitivo de sus puertas a principios del siglo XX, tras los destrozos sufridos en la Guerra Civil. Desde este momento la iglesia ha permanecido cerrada al culto, utilizada como silo para guardar trigo, como refugio de indigentes, como almacén y como estudio de artistas locales. La última de sus habitantes, Paca la Campanera, cuidó de ella como su casa que era. En el patio plantó una hiedra que le dio a este templo ubetense la imagen más romántica de la ciudad.

Sin embargo, a principios del presente siglo, la iglesia de San Lorenzo se encuentra en un estado de ruina inminente, que solo se consigue detener con la obra de rehabilitación urgente realizada entre el Obispado de Jaén y la Fundación Huerta de san Antonio en el año 2013. A partir de esta fecha, la iglesia de San Lorenzo vuelve a abrir sus puertas con la intención de no cerrarlas jamás. Para continuar, así, con su rehabilitación integral y convertirla en un centro social y cultural para el disfrute de la ciudadanía.

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