Corresponsales del Mundo Mundial

Concluye el IV ciclo de «Corresponsales del Mundo Mundial» de la Fundación Huerta de san Antonio de Úbeda, Reporteros Sin Fronteras y la UNED de Jaén. Con las intervenciones de los periodistas Rocío Otoya, Marc Casals, Gemma Parellada, Tereixa Constenla, María Verza y Beatriz Mesa. Seis miradas sobre las complejidades de la actualidad en el propio terreno.

El IV Ciclo de Corresponsales del Mundo Mundial llegó a su fin esta temporada. El evento online ha sido organizado por la Fundación Huerta de San Antonio de Úbeda (Jaén). En colaboración con la sección española de Reporteros Sin Fronteras (RSF) y el centro asociado Andrés de Vandelvira, de la UNED en Jaén. Una mirada panorámica a la actualidad, a lo largo de seis encuentros ‘online’, uno por mes.

En ellos han participado destacados reporteros con experiencia internacional, una “apuesta por la universalización del conocimiento, por acercar mundos y estrechar vínculos con otras realidades humanas mediante la cultura», declara Nicolás Berlanga, presidente de la Fundación Huerta de san Antonio, y María Luisa Grande, directora del centro asociado de la UNED para la provincia de Jaén. Ambos aseguran la continuidad del proyecto Corresponsales del Mundo Mundial la próxima temporada, en el formato ‘online’, y recuperando los encuentros en directo con profesionales de los medios.

Primeros encuentros desde Australia

Rocío Otoya es corresponsal de la Agencia EFE en Australia, Nueva Zelanda e Islas del Pacífico. En diálogo con Carlos Sánchez, director adjunto de El Confidencial y miembro de la junta directiva de Reporteros Sin Fronteras España, abrió en enero la ronda de corresponsales. Lo hizo con un saludo a los dueños ancestrales de las tierras australianas, siguiendo la tradición. “Soy una periodista peruana-japonesa, mestiza de corazón, viajera. Y terminé por estas sierras australes por una casualidad, y por acá me he quedado por mucho tiempo”, se presentó Otoya.

Desde el año 2000, con motivo de la cobertura de los Juegos Olímpicos de Sidney, trabaja para EFE. Recordó que una de sus primeras crónicas fue sobre la carne de canguro. “Australia es mucho más que un país de animales venenosos y culturas aborígenes». También cubre Nueva Zelanda y las islas del Pacífico. Su trabajo consiste en acercar la información a mucha gente de habla hispana que no conoce estas tierras.

La vida de una corresponsal en Australia, como en cualquier otro lugar, según Otoya, depende del curso de los acontecimientos. Aunque “siempre hemos de tener una perspectiva internacional de los temas locales”. “A veces la velocidad importa, pero importa más verificar las fuentes y ser éticamente correcto”, según Otoya. La corresponsal informó también puntualmente del ‘caso Djokovic’. Fue polémica la prohibición al tenista serbio de jugar el Abierto de Australia por no haberse vacunado. Las fronteras de Australia estuvieron cerradas 19 veces por la Covid durante la pandemia. Con confinamientos rápidos, confirmó Otoya desde un país todavía “muy preocupado por el avance de la variante ómicron”. 

Furor por los Balcanes

Marc Casals, es “balcanófilo empedernido”, periodista y escritor especialista en los Balcanes. Desde Zadar (Croacia), intervino en el encuentro Corresponsales del Mundo Mundial de febrero, en diálogo con Lula Gómez. Esta última, periodista especializada en zonas de conflicto y de posguerra, y vocal de la junta directiva de Reporteros sin Fronteras España.

Casals, autor de la crónica sobre Bosnia La piedra permanece, contó que en muchos bosnios la guerra de los Balcanes, en los años 90—más de 100.000 muertos y dos millones de desplazados—, generó estrés postraumático. Fue una experiencia que generó secuelas: angustia, agresividad, pesadillas… Todas estas imágenes de la guerra de Ucrania, con edificios bombardeados… a los bosnios les reactiva el recuerdo, sostiene Casals. Además, saben que la situación geopolítica en Bosnia no está resuelta. «Todas las reorganizaciones geopolíticas desde hace un siglo o más terminan incidiendo en los Balcanes. Por la posición que tienen, por distintos factores, y hay incertidumbre con la guerra en Ucrania”.

Según Casals, sentir el peso de la guerra en Bosnia es algo que se aprecia fácilmente. Solo hay que mirar “las marcas de obuses, las esquelas de metralla en las fachadas… Pero con el tiempo uno se acostumbra y no las ve. Solo te fijas cuando llega alguien de fuera y te las señala”. En Croacia y en la costa del Adriático, no obstante, percibe “un cambio de clima”, como más relajado. Sin embargo, en la región de los Balcanes, Casals observa que ha crecido la distancia étnica, mediatizada por factores económicos y clientelares. “En el discurso público lo étnico está muy presente y tiene incidencia a la hora de captar voto para los partidos nacionalistas. Y lo económico, lo social y lo clientelar es lo que consolida su hegemonía, pero sin convencimiento”. 

El reto en África subsahariana

Gemma Parellada es reportera en el África subsahariana desde 2006. En diálogo con Lydia Aguirre, periodista y directora de Comunicación de la Universidad Autónoma de Madrid, participó en el encuentro Corresponsales del Mundo Mundial de marzo desde Costa de Marfil, donde tiene actualmente su base de operaciones. Es corresponsal para El País, Catalunya Radio, CNN español y RFI y colaboradora de CNN International.

Parellada explicó que esta región sufre un desprecio informativo enorme. «Los periodistas, los medios, fracasamos enormemente en comunicar, en transmitir y en difundir bien lo que está pasando en esta zona» asegura. Y añade: «Nunca salimos de este desconocimiento, que genera prejuicios y preconcepciones para nada reales. En África Subsahariana, cada país, cada ciudad, cada barrio… es un mundo. Tenemos ventanas muy pequeñas en los medios para contar muchísimo”. Una realidad abrumadora e inabarcable, como señaló Aguirre, que incluye, entre otros temas, la guerra sin fin del Congo, la sequía y la hambruna del cuerno de África, la independencia de Sudán del Sur, las explotaciones ilegales de cacao en Costa de Marfil, los conflictos armados de Somalia, Mali, República Centroafricana…

«Lo que me trajo al continente fue el conflicto de la República Democrática del Congo» relata Perellada. Ella se quedó asombrada por la poca atención mediática que esta noticia y el país generaba. Fue el inicio de un camino. «Por supuesto que he luchado mucho para que los conflictos olvidados tengan su espacio en los medios. Pero me preocupa que limitemos la narrativa a África y conflicto, y yo quiero ofrecer otras historias, completar el retrato de cada país”, asegura.

Portugal, tan cerca tan lejos

Tereixa Constenla, corresponsal de El País en Portugal, conversó en abril con Manuel Madrid, periodista, jefe del Área de Cultura del periódico La Verdad de Murcia y miembro de Reporteros Sin Fronteras. Desde Lisboa, Constenla, con una trayectoria periodística siempre en busca de la excelencia, contó que “trabajar desde Portugal es un regalo”. “Muchas veces pensé en ser corresponsal en Lisboa, pero era una especie de sueño imposible» afirma. La oportunidad se presentó tras la jubilación de Javier Martín del Barrio. No había un corresponsal en plantilla y se abrió una convocatoria para cubrir la vacante. Fue la que más peticiones suscitó en la Redacción de El País.

“Portugal es un sitio de moda. Ahora en Lisboa hay muchos nómadas digitales instalados aquí, algo que ha explotado la ciudad durante la pandemia” afirma la periodista. “El último que ha venido de vacaciones es Jeff Bezzos. Tiene que ver con el dinamismo, con el dinero y la baja fiscalidad portuguesa. Y con que Lisboa es una ciudad con calidad de vida equiparable a otras capitales del Mediterráneo” puntualiza. 

Constenla dijo estar cautivada por el carácter soñador de los portugueses, aunque también tienen un punto importante de “pragmatismo”. Considera que la nostalgia por la grandeza de su pasado, de su historia, está en el poso de la mayoría. «Lo que fueron, lo que dejaron de ser, lo que perdieron, eso está latante y condicionándoles mucho», asegura la reportera. No obstante, considera que «la labor de un corresponsal no tiene que limitarse solo a la política», un terreno donde tradicionalmente hay que moverse. Y que esa es la ventaja de estar en Portugal. Donde «no te están exigiendo cada día una crónica política, lo que te da margen para poder contar otras cosas. Un país es cultura, es sociedad, es deportes…» afirma.

Su idea es la de acercar mucho más a España la cultura portuguesa. Por ejemplo el arte contemporáneo, la mezcla de raíces africanas y europeas, la historia contemporánea… Este año se cumple el 48 aniversario de la revolución de los claveles, un acontecimiento con un gran impacto a nivel internacional.

El enigma de México

María Verza, desde México y con la vista puesta en gran parte de América Latina, intenta seguir aprendiendo y no perder la curiosidad para conservar la confianza de los medios para los que trabaja, fundamentalmente Associated Press, aunque también radios y televisiones de habla hispana. En el IV ciclo online de Corresponsales del Mundo Mundial y en conversación en mayo con Alfonso Armada, expresidente de Reporteros Sin Fronteras en España y director del medio digital FronteraD, Verza recordó desde México al legendario reportero Manu Leguineche, con quien trabajó en sus inicios en la agencia Fax Press.

De él dice que fue “un jefe insufrible, pero también insustituible». Le enseñó a mirar y «a interesarme por esas cosas que no eran aparentemente la gran noticia». Ser una agencia pequeña, asegura, le proporcionó la ventaja de hacer cosas a las que nadie presta mucha atención. Y ese fue el gran legado de Manu, un jefe al que siempre podía preguntar y que siempre respondía, algo vital. «Cuando eres freelance eso inevitablemente lo pierdes”. Dijo Verza, quien llegó al periodismo por casualidad, porque ella lo que quería era viajar.

Su llegada a México también la recuerda por casualidad. Su amiga Emilia Ayala, corresponsal de TVE en México la avisó de que podía quedarse enganchada al país. Y así sucedió, ahí lleva 13 años. Llegó en 2009 “con la paranoia de la seguridad”, pero le sorprendió encontrar zonas de la ciudad amables, “como pueblitos”. “Te llaman la atención los sonidos, los olores…. Gente que vocea por las calles y vende fierros viejos, tamales oaxaqueños, los que te recogen trastos viejos. Hay mucha comida callejera, es algo muy impactante», asegura. Todos hablamos español, “pero tienes que pedir las cosas de modo diferente y ser más suave. A los mexicanos les duele como hablamos”, explica la periodista.

En Ciudad Juárez Verza escuchó “horrores que te abren el corazón” y encontró la gente más generosa. “Aprendes a tomarte las cosas con calma», el enigma de México, dice Verza, está por descifrar. Asegura que le ha costado entender cómo funciona el país. «Hay que escuchar a la gente, ir a los sitios, y sentarte a escuchar. Muchas veces las cosas más reveladoras te las cuenta un señor que está en la tienda arreglando ruedas o vendiendo tamales. Entrelazar eso con las historias más formales es lo que intentamos todos los días” afirma.

La complejidad del norte de África y el Sahel

Beatriz Mesa, es corresponsal de la Cadena Cope y colaboradora de otros medios de comunicación para el norte de África y el Sahel con base en Rabat (Marruecos). Junto con Magis Iglesias, periodista y miembro de Reporteros Sin Fronteras, protagonizaron en junio el último encuentro del IV ciclo de Corresponsales del Mundo Mundial. Mesa es también doctora en Ciencias Políticas por la Universidad de Grenoble Alpes, Francia (2017), y profesora afiliada e investigadora en la Universidad Internacional de Rabat (UIR), en el departamento de Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales.

La corresponsal de Cope, que lleva 15 años en la zona, intervino apenas dos días después de la muerte de más de 30 personas migrantes en el puesto fronterizo entre Melilla y Marruecos. “Yo no había visto tal grado de violencia por parte de los cuerpos y fuerzas de seguridad marroquíes», asegura. Un suceso “delicado y complejo” que no debe de normalizarse y que toca líneas rojas a su juicio. “Lo que acaba de ocurrir en Melilla deconstruye un camino que llevábamos haciendo diez años», señaló la periodista.

De origen gaditano, Beatriz buscaba nuevas civilizaciones y experiencias culturales. Algo que la llevó no solo al periodismo sino también a querer profundizar y analizar los contenidos de forma más amplia. El secuestro de tres cooperantes catalanes en el norte de Mauritania fue la confirmación de que tenía que seguir investigando con más tiempo. «Entendí que había actores y criminalidad organizada. Que el secuestro respondía a una fuente de ingresos importante. Que había mucho de economía criminal, barones de la droga, traficantes, que usaban la bandera negra del yihad”, afirma.

“No podemos simplificar”, insiste Mesa, “no solo hay grupos yihadistas, hay grupos nacionalistas y secesionistas, que se fusionan con los grupos yihadistas, que han alcanzado legitimidad y poder y han conseguido erosionar poderes centrales”. Grupos rivales que luchan por el control territorial y del espacio, que es floreciente porque hay tránsito de armas, personas, drogas y rehenes. “¿Por qué salir de la violencia si la violencia me permite emanciparme y salir del contexto en que he nacido?”, se pregunta la periodista, quien admite que es muy difícil hacer comprender a Occidente esta gran complejidad.

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