Arqueología

La iglesia de San Lorenzo ha sido uno de los monumentos más olvidados y desconocidos de la ciudad de Úbeda. Permaneció cerrado durante más de ochenta años, y la mayor parte de sus archivos se perdieron en la contienda de la Guerra Civil. Por ello, los trabajos de arqueología llevados a cabo en el templo —dirigidos por Encarnación Gómez de Toro— han sido fundamentales para conocer su historia y su evolución arquitectónica.

Durante los años 2014 y 2015 se realizaron varias catas arqueológicas que fijaron la construcción del templo a mediados del siglo XIII. En aquel tiempo debió ser más pequeño y humilde, de factura románica y con un campanario que ocupaba una de las torres de la muralla almohade, vaciada después para construir una capilla gótica entre los siglos XIV y XV. Las catas arqueológicas determinaron, así mismo, el verdadero nivel de esta muralla, y que el edificio de la iglesia está alzado sobre sus primitivos muros, a modo de templo-fortaleza. Entre los hallazgos arqueológicos de importancia se encuentran un ábside románico completo y un arco protogótico finamente tallado que había permanecido emparedado en los muros de la sacristía. También piezas escultóricas policromadas que probablemente pertenecieron a una construcción anterior.

Pero, lo que más afloró a la luz en los trabajos arqueológicos fue, sin duda, multitud de restos óseos que desvelaron, a su vez, una amplia gama de enterramientos en el templo. Los más antiguos son nichos excavados en la base geológica sobre la que se asienta el edificio, datados alrededor del siglo XIII. Hay inhumaciones individuales —en ataúdes de madera y en las criptas privadas del templo— que abarcan una cronología de varias centurias, hasta llegar al siglo XIX en el que se dan sepulturas colectivas, normalmente a cargo de cofradías de beneficencia. Los antropólogos forenses Enrique Estévez y Claudia López-Morago, de la Universidad de Granada, realizaron un interesante estudio sobre estos restos óseos. En él desvelaron la posible forma de vida de los antepasados que vivieron en el medievo en el barrio de San Lorenzo, como son sus quehaceres diarios, su alimentación, sus hábitos de higiene, su esperanza de vida y sus enfermedades más comunes.

Navigate